Solo soy un alma más en este mundo, otro individuo que lucha por su supervivencia, que va obteniendo puntos y descubriendo nuevos sentimientos. Que descubre que hay baches y que te puedes tropezar y caer, para luego levantarte. Pero a pesar de todo ésto, me considero diferente. Y.. ¿sabes qué? Me gusta.
viernes, 9 de noviembre de 2012
La condena del tiempo en que vivimos.
El alma se me escapa entre suspiros cada vez que llega la noche. La noche, oscura y fría como la vida misma. Agonizante en todos los sentidos. Dueña de mis anhelos y mis ambiciones más escudriñadas. La muerte en vida, lo llaman. Algunos dicen que es como una pesadilla sigilosa que se esconde en los lugares más recónditos de tu cabeza. La soledad me abruma cada vez que observo con atención al exterior a través de mi ventana, con curiosidad, yacente y cuestionándome una y otra vez el por qué de mi existencia. Dicen que siempre hay alguien que te inquiere, que te busca entre la multitud tratando de divisarte. Tantas cosas dicen que ya mi mente inocente no concibe ninguna de esas ideas. Tan joven y tan poco cree en la vida. Se supone que es una época de jolgorio, de diversión. ¿Por qué he de preguntarme tanto y a la vez tan poco? ¿Por qué he de tratar de entender las cosas en vez de verlas tal y como son? Las horas se convierten tan sólo en suspiros que aguardar, y cada segundo se vuelve un mal trago incapaz de verse ahogado y acabado en sí mismo. Una sonrisa que perdió su esencia es lo único que soy capaz de mantener ahora que soy consciente de que no estás aquí conmigo. ¿Por qué? ¿Por qué es tan cruel el destino que ha de vernos separados? ¿Es acaso un vestigio de que estoy maldita? Se habla de maldiciones.. ¡Pues maldigo yo al azar por ser tan poco generoso con aquellos que somos bondadosos y símbolos de buena voluntad! ¡Condenados súbditos de mi fatalidad! Yo que no he hecho ni deseado el mal a nadie, ¿acaso merezco ser tan desdichada? Es cruel la vida, como vida misma que es, como también es cruel el sino que me mantiene alejada de ti. ¡Maldito sea el día en el que nuestros caminos decidieron verse unidos! Ahora soy una mala víctima de esta tortura, punzante como un cuchillo que atraviesa mi corazón delirante. No es más dolor el que pueda sentir cuando siento que no te tengo, porque si te tuviera.. ¡Ay, del día en que te tenga entre mis brazos! Dejaré de ser desdichada y cesará al fin esta penumbra. Todo este odio, todo este mal dejará de ser mío. Pero para ello he de aguardar y seguir viviendo esta disputa con el espacio y con el tiempo, rogando por que cada día se haga menos eterno hasta que el sino se resigne a darnos un poco del porvenir que tanto ansío.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)