viernes, 25 de noviembre de 2011

A veces el silencio es el grito más alto.

Dolor. La cosa a la que más temo. Se te clava como una estaca en el corazón, y te hace sentirte una mierda. Te terminas incluso retorciendo con ese efecto punzante clavado en el estómago. 
Con el dolor no existen las exageraciones; solo la realidad. Te hace gritar, te hace llorar, te hace enloquecer.. Cuando lo sientes no existe nada más horrible en el mundo, sientes la necesidad de desahogarte, de quitarte el peso que tienes encima. Es algo que no te deja vivir en paz hasta que no te has liberado. 
Respiras con dificultad y sientes que nada encaja a tu alrededor, que no perteneces a este planeta. Te sientes afligido, débil.. Darías lo que fuera por sacarte ese puñal que te está obstruyendo el pecho.
Duele, duele sentir cómo te vas muriendo a la vez que sigues vivo, respirando y con los ojos como platos, tratando de entender por qué la vida te hace sentir ésto a cambio de nada.
Se te forma un nudo en la garganta, y parece que no puedes respirar.. Aunque en realidad, sabes que lo estás haciendo. 
Se forma con pequeñas porciones de disgustos, de decepciones, de cosas que creías imposibles, que aun piensas que lo son.. y termina siendo la peor pesadilla jamás sufrida.
Yo creo que en realidad, el dolor significa crecer como personas, saber más acerca de cuánto podemos llegar a sentir. Aunque pensándolo bien, preferiría sentarme tranquila frente al televisor como un día cualquiera, sin tener que sentir cómo algo te está atravesando y colapsando la mente, sintiendo cómo te vas muriendo sin la necesidad de que se te pare el corazón. 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Hay momentos que desearías recordar, para luego revivirlos.

Yo ya te daba por perdido. Imaginaba nuestras últimas palabras, que no volvería a verte. Cuando pensaba que podrías haberte marchado para siempre, intenté darme ánimos pensando que lucharías, que te darías un empujón más en la lucha entre la vida y la muerte. Yo confié en ti, siempre he confiado en ti. Sabía que ese no era el momento.
Ahora entro a esa habitación y respiro aliviada al saber que todo aquello ha pasado. Aun no estás de vuelta, pero sé que lo estarás. Me costó mucho imaginarme que ya no estarías aquí. Escondía mis lágrimas en la oscuridad de la noche, y salía de mi casa con una sonrisa, sabiendo que te recuperarías. Nunca pensé que te irías, pero imaginé cómo sería aquello. No volver a verte sonreír, no volver a abrazarte y a sentirte cerca. En aquel momento, me vino un continuo flashback, y me arrepentí de todas esas veces que te cabreaste por mi culpa, en todas aquellas broncas.. Me arrepentí de haberte contestado, o de haberte dado alguna razón para que pensaras que era una mierda de hija. Pero nunca lo pensaste.
Y ahora estoy aquí, escribiendo por todo aquello que hemos pasado, por todas las alegrías que te he dado, papá. Quizá nunca te lo haya dicho, pero si tú me faltaras, no podría ser yo misma. Y nunca lo he tenido tan claro como lo tengo ahora.
Perdóname, por los malos sabores de boca. Siento mucho haberte dado disgustos, siento mucho haber sido tan cabezota. A pesar de todo sé que me quieres, sé que aun estás orgulloso de mi.
Dentro de poco volveremos a poner caras raras, a chocar los cinco y a seguir viviendo la vida, porque a pesar de esta mala racha nos esperan muchas buenas.
Ahora entonces, es cuando lloro.. pero de la emoción de ver que estás mejor, y de la alegría que me da verte progresar. Nunca olvidaré la primera vez que pasé a verte cuando estabas tan grave. Parece que fue ayer cuando me emocioné al entrar y ver que tú también estabas loco por verme. Soy sangre de tu sangre, y por muchos malos momentos, los buenos siempre quedarán, y son de los que me acuerdo siempre.
Gracias por volver a confiar en mi después de una caída, y gracias por estar ahí cuando lo necesito. Gracias por formar parte de mi vida.

Te quiero, papi. (:

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Confía en mis palabras, yo no soy como los demás.

¿Conoces esa sensación de soledad? Yo he oído hablar de ella. Me han dicho que es insoportable, un bicho malo. Lo que te preguntas, es: ¿Qué coño he hecho yo para sentirme así? Las palabras vienen y van, pero los sentimientos se quedan. Me siento una mierda y a veces dudo que pueda hacer algo bueno, que pueda aportar cosas positivas en esta mierda de vida. Yo no quería sentir dolor, no quería sentirme solo. Es más, ni siquiera pedí estar aquí. No quiero sentir, no quiero formar parte de nada. Siento que me estoy ahogando en un mar, dentro de un pozo, y que no puedo salir de él. Siento que nada de lo que he hecho ha merecido la pena. Todo lo que antes era bonito, ahora para mí se ha vuelto repugnante. Siento que no soy nada, y que yo en este mundo no encajo. Solo vivo para sufrir y para callar el dolor. No sé si me he vuelto fuerte o débil, ni si algún día alguien se preguntará dónde estoy. La verdad, no creo que los demás me echaran mucho de menos.. Solo tengo complejos, los escondo detrás de una sonrisa, y me guardo el sufrimiento buscando la forma de callar mis penas. Nunca es mi mejor momento, nunca lo ha sido. Siempre he pensado: Ahora, ahora por fin voy a poder ser feliz. Pero en cuanto algo va bien, mi mundo gira de nuevo y todo vuelve a ser oscuro. Me afectan aquellos insultos que recibía en el pasado, me afectan todas las lágrimas que derramé cuando no pude más, me afectan todos esos falsos "Te quiero", y que cuando consigo sacarlos de mi cabeza y empezar de nuevo, no me correspondan. Me pongo de mal humor cuando estoy de bajón, cometo errores porque soy humana. Me enamoro cuando no debería de hacerlo, y trato de olvidarlo cuando no puedo hacer nada. Soy una cobarde que no lucha por lo que quiere por miedo a que no salga como se espera. Me confundo y me hago un lío cuando no sé que hacer. Me lleno de rabia y entonces es cuando empiezo a llorar, pensando, intentando saber cómo demonios voy a salir hoy a la calle con una sonrisa de oreja a oreja, sin que se me vea en la cara que estoy hecha una puta mierda por dentro.