Con el dolor no existen las exageraciones; solo la realidad. Te hace gritar, te hace llorar, te hace enloquecer.. Cuando lo sientes no existe nada más horrible en el mundo, sientes la necesidad de desahogarte, de quitarte el peso que tienes encima. Es algo que no te deja vivir en paz hasta que no te has liberado.
Respiras con dificultad y sientes que nada encaja a tu alrededor, que no perteneces a este planeta. Te sientes afligido, débil.. Darías lo que fuera por sacarte ese puñal que te está obstruyendo el pecho.
Duele, duele sentir cómo te vas muriendo a la vez que sigues vivo, respirando y con los ojos como platos, tratando de entender por qué la vida te hace sentir ésto a cambio de nada.
Se te forma un nudo en la garganta, y parece que no puedes respirar.. Aunque en realidad, sabes que lo estás haciendo.
Se forma con pequeñas porciones de disgustos, de decepciones, de cosas que creías imposibles, que aun piensas que lo son.. y termina siendo la peor pesadilla jamás sufrida.
Yo creo que en realidad, el dolor significa crecer como personas, saber más acerca de cuánto podemos llegar a sentir. Aunque pensándolo bien, preferiría sentarme tranquila frente al televisor como un día cualquiera, sin tener que sentir cómo algo te está atravesando y colapsando la mente, sintiendo cómo te vas muriendo sin la necesidad de que se te pare el corazón.
