A veces dicen que sólo necesitas un poco de esperanza, otras dan por hecho que todo está perdido. Dicen que su último suspiro se acerca, mientras tú por dentro mantienes vivo el poco optimismo que te queda. Nunca pensaron que saldría bien, ¿verdad? No podían hacerlo. No podían hacerse a la idea de que era un luchador. Una persona que no lo merecía atrapada entre cuatro paredes tratando de escapar de las garras de la muerte. Un declive en su vida y en la de todos los que le rodeaban. Aún no se creían que hubiera despertado. Con la mirada perdida, buscaba la manera de aferrarse a ese momento, a ese lugar, para no perderse de nuevo nunca más. Miraba de un lado a otro, escuchando voces en su cabeza que no hacían más que alarmarse y obligar a su boca enmudecida a gritar la palabra "Socorro". Después de todo aún nadie confiaba en su fortaleza, en su don para seguir adelante. Creer en alguien no es que esté muy sobrevalorado después de todo, pero nunca está de más una mirada que te haga saber que vas a salir de ésta. ¿Confusión que provocara ganas de rendirse? Es posible, pero nunca lo hizo. Tanto significa la ayuda externa en momentos de decadencia personal, que posiblemente sea la única forma de apoderarse de la vida en esa batalla que nunca tiene fin. Ahora es cuando podría asegurar que las personas necesitan que confíen en ellas. No por confiar, no porque sí. Lo necesitan porque su alma está tan confusa y aprisionada en sí misma, que ya no obtienen deseo alguno de seguir intentándolo. Esperanza, una idea tan grande y compleja en una sola palabra. "Ten esperanza", decía yo. Y llevaba razón. Nunca está de más ser confiado y pensar que algo te va a salir como realmente te gustaría. Puede que no siempre las cosas sean como uno quiere, pero también es cierto que no se puede tener todo en la vida. "Confía", "todo va a salir bien", e ideas como éstas podemos escuchar todos los días, pero rara vez somos capaces de atribuirlas a nuestra vida. ¿Tan difícil es ofrecer ayuda a alguien que está perdido? Dime, ¿tan malo y horrible sería conseguir poner una sonrisa en la cara de alguien? ¿No es acaso la sensación más reconfortante del mundo? Una mirada agradecida es lo que noté desde el primer día en el que le encontré perdido y sin rumbo. Yo confié, sí. Yo pensaba que todo iba a salir bien, y según lo predije, así fue. ¿Mantener la esperanza viva en momentos trágicos es difícil? Lo es, pero consiguiendo un poco de ella, puedes llegar a hacer algo grande. Noches en vela esperando una llamada con incertidumbre, días en los que tenías que luchar contra tu propio ser para sonreír y pensar "saldrá de ésta".
Hay experiencias que cambian la vida de uno hasta el punto en el que el miedo es tu día a día. Pasan éstos, y te sientes perdido e inseguro. Sientes que hasta un golpe de viento podría ganarte en el pulso de la vida. Pero te mantienes firme. "Me encontraste", seguro que pensaba eso. Un "gracias por confiar en mí" y una sonrisa eran las únicas cosas que me hicieron seguir creyendo hasta el final en un desenlace no tan trágico. Momentos en los que las sensaciones son diferentes y cambiantes a lo largo del tiempo, pero siempre se mantiene un halo de esperanza sin el que no seríamos nadie. Mira el pasado y piensa en todo lo malo que te haya pasado que ahora está estable. Observa con detalle todo lo que pensabas y fue evolucionando a lo que actualmente te pasa por la cabeza. Ni un ápice de confianza en sí mismos es lo que encuentran muchos. No se les puede culpar debido a sus circunstancias pero si algo son, es luchadores. Tú no has pasado por lo mismo que ellos, pero podrías aprender de su experiencia. El miedo se apoderaba de ellos, pero no por ello dejaron de luchar. Nunca dejaron de hacerlo por poco que les quedase para abandonar.
Siempre con esa sonrisa, siempre con ese optimismo. Aunque estuviera cansado del todo, seguía adelante. Y la clave de todo es tan solo la confianza. Tanto dices que tu vida es insignificante, pero no has pasado por situaciones por las que otras personas tienen que pasar. Luchar contra la soledad, contra el miedo, contra todo a la vez. Entonces cuando finalmente salen del todo, cuando ya por fin consiguen escapar de esas cuatro paredes, mirar a aquellos que confiaron en ellos, dedicarles todas las fuerzas ya recuperadas y finalmente decirles: "Lo conseguí". Y lo mejor de todo, saber que tú eras quien principalmente mantenía esa esperanza tan necesaria de la que tanto hablan.
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