domingo, 6 de noviembre de 2011

Hay momentos que desearías recordar, para luego revivirlos.

Yo ya te daba por perdido. Imaginaba nuestras últimas palabras, que no volvería a verte. Cuando pensaba que podrías haberte marchado para siempre, intenté darme ánimos pensando que lucharías, que te darías un empujón más en la lucha entre la vida y la muerte. Yo confié en ti, siempre he confiado en ti. Sabía que ese no era el momento.
Ahora entro a esa habitación y respiro aliviada al saber que todo aquello ha pasado. Aun no estás de vuelta, pero sé que lo estarás. Me costó mucho imaginarme que ya no estarías aquí. Escondía mis lágrimas en la oscuridad de la noche, y salía de mi casa con una sonrisa, sabiendo que te recuperarías. Nunca pensé que te irías, pero imaginé cómo sería aquello. No volver a verte sonreír, no volver a abrazarte y a sentirte cerca. En aquel momento, me vino un continuo flashback, y me arrepentí de todas esas veces que te cabreaste por mi culpa, en todas aquellas broncas.. Me arrepentí de haberte contestado, o de haberte dado alguna razón para que pensaras que era una mierda de hija. Pero nunca lo pensaste.
Y ahora estoy aquí, escribiendo por todo aquello que hemos pasado, por todas las alegrías que te he dado, papá. Quizá nunca te lo haya dicho, pero si tú me faltaras, no podría ser yo misma. Y nunca lo he tenido tan claro como lo tengo ahora.
Perdóname, por los malos sabores de boca. Siento mucho haberte dado disgustos, siento mucho haber sido tan cabezota. A pesar de todo sé que me quieres, sé que aun estás orgulloso de mi.
Dentro de poco volveremos a poner caras raras, a chocar los cinco y a seguir viviendo la vida, porque a pesar de esta mala racha nos esperan muchas buenas.
Ahora entonces, es cuando lloro.. pero de la emoción de ver que estás mejor, y de la alegría que me da verte progresar. Nunca olvidaré la primera vez que pasé a verte cuando estabas tan grave. Parece que fue ayer cuando me emocioné al entrar y ver que tú también estabas loco por verme. Soy sangre de tu sangre, y por muchos malos momentos, los buenos siempre quedarán, y son de los que me acuerdo siempre.
Gracias por volver a confiar en mi después de una caída, y gracias por estar ahí cuando lo necesito. Gracias por formar parte de mi vida.

Te quiero, papi. (:

No hay comentarios:

Publicar un comentario