viernes, 27 de abril de 2012

La voz de tu memoria; ¿recuerdas?

¿Recuerdas cuando sólo eras una cría? No tenías que preocuparte de lo que pensaban los demás, de estar guapa y agradable para ellos. Tampoco llorabas por tener un corazón destrozado y agonizante entre tus manos sin previo aviso. Sonreías por la calle, y la gente te miraba y sonreía contigo. ¿Recuerdas? ¿Recuerdas que eras presa de tus miedos pero siempre un hilo de curiosidad traspasaba la frontera entre la cobardía y la valentía? Y observabas inquieta, escondida tras la silueta de tu madre lo que más allá aguardaba, el futuro embriagador que te recibía con los brazos abiertos. Caminabas con temor, ojo avizor a todo cuanto te rodeaba. El verdadero amor no era más que aquel chico tierno que te agarraba de la mano y se ruborizaba con sólo decir tu nombre. ¿Te acuerdas de que los sueños se podían alcanzar? Con sólo alzar tu mano en dirección al cielo ya sentías que lo estabas tocando, que estabas en lo más alto.
La inocencia.. ¿no la echas de menos? Poder decir mil cosas sin preocuparte por dobles sentidos, por comentarios incómodos. Vagar por la ciudad sorprendida por todas las luces, por todos los colores, por las multitudes de gente que pasaban por tu lado con prisas o sin ellas. ¡Cómo extraño llorar por caerme al suelo, y no por temor a lo que el futuro me depare! Añoro ser la niña que era; sin preocupaciones, sin pensamientos negativos, siempre sonriente y optimista.
Los sentimientos no eran más que dibujos imperfectos plasmados en un papel. No existía el dolor, no existía la impotencia. Las lágrimas no nacían a partir del temor a no ser suficiente, la presión en el pecho no crecía a medida que te sentías rechazado; eras una simple muchacha feliz, inconsciente de todo lo que podría llegar a sentir en unos años.
Y el tiempo pasaba. Ibas cambiando, y aparecían nuevas sensaciones. Experimentaste el dolor psicológico, y empezaste a creer en un mundo en el que no existían más que sueños rotos, calles mojadas y personajes llenos de dolor, de coraje. Tu corazón se arrugaba como un papel, empapado de las lágrimas que recorrían tu rostro cada vez que te hacían daño. Sentías que tu vida se volvía en tu contra, lo sentías en tu piel, en tu sistema nervioso, en todas y cada una de las células que pertenecen a tu cuerpo. ¿Recuerdas cuando sentías que no encajabas en ningún lugar? Hasta que apareció él. Y te preguntarás.. ¿por qué le mencionas ahora? Porque él cambió tu vida, Nuria. Él lo hizo. Te convirtió en una persona fuerte y te hizo ver que a la gente le importas. Te enseñó que el amor puede con cualquier cosa, te enseñó a volver a ser esa cría que no le temía a nada más que a la oscuridad. Te ayudó a luchar por todo aquello que quisieras, y que si le pones empeño, puedes conseguirlo a pesar de todo. Es cierto que te ha hecho llorar en más de una ocasión, pero sus defectos y virtudes son lo que te llenan. Recuerdas cada segundo a su lado como una película perfecta, con todas sus imperfecciones. No puedes vivir sin sus palabras, son lo que le dan sentido a tu vida. Volver a verle es todo lo que deseas, y encontrarte de nuevo en sus besos, tu objetivo. Él te da la fuerza que necesitas para no olvidarle, y harás lo imposible con tal de que forme parte de tu futuro. Recuerdas todo lo que te hizo sentir y reconstruyes todos aquellos recuerdos sabiendo que pronto volverán a suceder. Lo recuerdas todo acerca de él, y aunque te preguntes si él también se acordará y respondiéndote a ti misma que no, sabes que algo tendrá que recordar si aún te sigue queriendo. Aunque.. pensándolo bien; qué te voy a decir yo, que tan sólo soy tu memoria. Soy donde almacenas todos tus recuerdos, soy lo que te acompañará siempre, y lo que te hará revivir cada segundo como si fuera el primero, el único y el inigualable momento que desencadenó en todo lo que eres ahora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario